OPINIÓN

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Canarias, 2013.

Análisis del 2012

 

El mundo gira en torno a la globalización y a las transformaciones geopolíticas. El balance del 2012 lo marca la fuerte recesión económica experimentada en todo el planeta y el cambio en la dirección de la política de algunos países líderes en los distintos continentes.

   En los países árabes, el islamismo sigue imperando frente a otros planteamientos políticos e ideológicos. Las dictaduras de Túnez, Libia y Egipto han sido derrocadas para dar paso a procesos democráticos simplemente porque el pueblo ha decidido tomar el pulso de su soberanía. No obstante, en Siria la revolución civil fue desestimada por el Régimen de Bachar el Asad, desencadenando en una guerra. En el perenne conflicto Israel-Palestina se suceden reiterados episodios sin que los agentes diplomáticos lleguen a su resolución.

   Otros Estados totalitarios persisten como el imperialismo chino, el bloque monolítico comunista de una nueva potencia económica que ha traspasado las fronteras de los mercados internacionales. En el marco europeo, me cuesta entender: cómo existan acuerdos entre países democráticos con el país asiático en el que sus ciudadanos tienen vetados los derechos más elementales, cómo empresas y multinacionales se han instalado allí contribuyendo a la esclavitud de la gran masa obrera con el consiguiente aumento del desempleo en occidente, por qué la libre circulación de personas y mercancías siendo un país no miembro de la Unión Europea, por qué los gobiernos no han aplicado las pertinentes medidas fiscales y sanitarias a la entrada de sus productos…

   Desde la creación de la Unión Europea, la omnipotencia de algunos de sus Estados constituyentes llega hasta nuestros días. Francia y Alemania manejan las fichas del mapa europeo. Gran Bretaña se posiciona en tercer lugar. Europa se enfrenta a una de sus más graves crisis económicas que se intenta paliar con políticas de austeridad. La recesión afecta principalmente a los ciudadanos del Sur –griegos, españoles, italianos, portugueses- quienes sufren directamente cómo el estado del bienestar ha dado paso a un clímax de desigualdades sociales que puede llegar a asemejarse con la sufrida por los países hispanoamericanos y asiáticos, en los años noventa del siglo pasado, ya lo han advertido algunas Organizaciones No Gubernamentales.

   En el continente americano, otros líderes como Chávez y Fidel Castro, agonizan con el consiguiente desmoronamiento de sus poderes vitalicios. Los gobiernos de Bolivia y Argentina, presididos por Evo Morales y Cristina Fernández exaltan el nacionalismo para reivindicar el control estatal de sus recursos naturales, con la expropiación de empresas internacionales. Hasta ahora, en los países menos desarrollados sus gobiernos habían mostrado una actitud beligerante con el control de las organizaciones internacionales, las multinacionales o las asociaciones comerciales allí establecidas.

   Estados Unidos ha reelegido a Barack Obama como el icono en el que los americanos han depositado su confianza. Mucho dista el cariz marcado por la reelección de Putin, en Rusia.

   África, ocupada y repartida desde el siglo XIX por las potencias imperialistas europeas en su proceso de expansión colonial, sigue estando en el punto de mira en las estrategias neocapitalistas de países líderes como EE.UU, numerosos estados de la UE, Japón y China. Pero además no está exenta de tensiones y choques. Las dictaduras, las guerrillas, los grupos extremistas y el asentamiento de algunas empresas multinacionales han contribuido a que su sociedad siga anquilosada. Por si fuera poco, gran parte del continente sufre una terrible sequía propiciada por el cambio climático con consecuencias devastadoras para la población que ha elevado su índice de mortandad a unas cifras abrumadoras e inmorales. Ante tanta indiferencia internacional, los cooperantes y misioneros contribuyen a paliar esta situación de subdesarrollo. Los africanos deben crear su propia revolución y para ello necesitan de personalidades como el premio nobel de la paz Nelson Mandela para, por ejemplo, consolidar sus sistemas democráticos o poder tomar las riendas de su economía, controlando los intercambios comerciales y sus propias actividades económicas.

   En España las previsiones económicas no son nada halagüeñas para el 2013. El gobierno de Rajoy, haciendo alarde de su mayoría absoluta, ha dictaminado un número destacado de decretos leyes en un tiempo récord, que lejos de beneficiar al conjunto de los españoles favorecen a unas minorías. Los continuos casos de corrupción, tráfico de influencias, cohecho y prevaricación en distintas Instituciones públicas del Estado, han hecho que la clase política – a la que no parece concernir las políticas de austeridad que ellos mismos adoptan- haya perdido toda credibilidad ante la ciudadanía. La Sanidad y la Educación Públicas son bienes universales, reivindicados en sucesivas manifestaciones por toda la geografía nacional. Cualquier Gobierno debe entender que “la democracia más allá de la representación política y el respeto a la regla de la mayoría, implica la protección de los derechos y libertades de los individuos…así como de participar activamente en la deliberación colectiva”, sabia reflexión del Premio Nobel de Economía, Amartya Sen. La democrática de nuestro país ha llegado a un período de madurez que cuestiona el bipartidismo – PSOE y PP – que hasta ahora ha gobernado el país y demanda otras reglas para el sistema. La España del siglo XXI plantea un nuevo modelo de organización política estatal y pone en entredicho a instituciones como la Monarquía o el Senado; propone el Federalismo estatal frente a las autonomías; o simplemente, demanda que se dictamen leyes (electoral, hipotecaria, la evasión fiscal) para lograr una mayor equidad.

   Canarias, la región ultraperiférica que durante décadas se ha beneficiado de tantos fondos estructurales y de cohesión procedentes de la Unión Europea y que siempre ha dependido del paternalismo del Estado – los pactos alternos de CC con el PSOE y el PP en Madrid- es, en la actualidad, una de las autonomías más debilitadas del Estado español. La opinión pública tiene la sensación de que al Gobierno de Canarias, presidido por Paulino Rivero, se le han agotado los argumentos de destacar el Turismo como la panacea para la solución a todos los problemas sociales y económicos de los canarios y que no está aplicando verdaderas políticas para reactivar la economía en otros sectores y el empleo. Así lo corroboran las estadísticas: el paro registrado en nuestra región, en diciembre de 2012, es de 284.915 personas, de las que según, EPA (Encuesta de Población Activa), el 70 % no tiene estudios. Pero lo más alarmante es que un porcentaje de esa cifra de parados puede estar en riesgo de pobreza.

Fuentes consultadas:

– Revista El País Semanal.

– INE.

– Temario de Geografía e Historia. M. A. Cerdán Pérez. Editorial CEP. .Madrid, 2006.

Número de Asiento Registral: 00/  2015 / 5420

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