ENTREVISTA ESCRITA

EUSTAQUIO VILLALBA MORENO, GEÓGRAFO, PROFESOR Y ECOLOGISTA

Fotógrafo: Boutique de la Fotografía. Estas Fotos tienen Derechos de Autor.

Canarias, 2020.

“Hace falta cambiar el modelo económico y nuestros hábitos de vida”

Villalba Moreno ejerció la docencia en la Enseñanza Superior, desde 1973 hasta 1984, en: la Escuela Universitaria del Profesorado de EGB de la ULPGC, la Facultad de Geografía e Historia de la ULL y el Instituto de Ciencias de la Educación de la ULL. Sus investigaciones en el área de la geomorfología se han centrado “en el análisis histórico de las teorías científicas desde la época de L. von Buch”. Estudioso del Teide, Villalba advierte que “el objetivo fundamental de un parque nacional es la conservación de su gea, flora y fauna y, no su uso y rentabilidad como parque temático”. El actual portavoz de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza, ha puesto de relieve la obra de la entidad: “Hemos estado en primera línea en las luchas ambientales que han sacudido a las sociedades de las Islas”.

– Villalba Moreno formó parte del equipo docente de: la Escuela Universitaria del Profesorado de EGB de la ULPGC (1973-1977), la Facultad de Geografía e Historia de la ULL (1977-1984) y el Instituto de Ciencias de la Educación de la ULL (1978-1984). ¿Cómo evalúa la Enseñanza Superior de las Universidades Públicas canarias, de aquel período académico?

“Mi generación estudió en la universidad de la dictadura y comenzamos nuestra vida laboral firmando un documento de adhesión inquebrantable al Movimiento Nacional y de obediencia al dictador. Por supuesto, la firma era obligatoria para poder trabajar en la Administración. Conocimos y padecimos la educación franquista en nuestra formación y comenzamos a ejercer bajo su normativa. El compromiso con las libertades, el deseo de democracia era la cuestión dominante. La sociedad de finales del franquismo estaba marcada por la llegada de las generaciones nacidas en los años cincuenta, la apertura de la economía española, el creciente contacto con el mundo europeo que, cada vez más,  chocaban con el duro corsé de la dictadura. El sistema educativo de la dictadura estaba colapsado, incremento de alumnos desbordaba la capacidad de las universidades y los institutos tenían que recurrir al establecimiento de turnos. En ese contexto nació la Ley General de Educación, la ley Villar Palací, una nueva ley que trataba de hacer frente a los graves retos que tenía la estructura educativa. Fue una ley promovida por el sector tecnócrata del Régimen que fue la base de partida de los profundos cambios que afectaron al sistema educativo. Los nuevos profesores supuso la llegada de nuevos vientos, de modernización, de educación en libertad”.

– En su primera publicación “Estudio del cultivo del tomate en Tenerife y Gran Canaria” abordó cuestiones como: las estructuras productivas y los Planes de Desarrollo en el Archipiélago o la vinculación comercial con el exterior (Península y otros países europeos). ¿Cuáles han sido los principales condicionantes de la actividad productiva del tomate, en Canarias?

“El cultivo del tomate en Canarias tuvo el mismo origen que el plátano y la exportación de papas: la demanda y los capitales del Reino Unido y la situación de las islas en la ruta de comunicaciones en el imperio inglés. Inversores británicos promovieron su cultivo que ofrecía una serie de ventajas con respecto al plátano: su carácter estacional,  la posibilidad de hacerlo cuando por razones climáticas no se podía cultivar en Europa, su menor demanda de agua de calidad y una mano de obra (mucho más numerosa que la dedicada al cultivo del plátano) muy barata, prácticamente solo por la comida.  Amplias extensiones de las zonas más soleadas de las islas,  pero con menos precipitaciones, se utilizaron en función de la disponibilidad de agua. Pero la rentabilidad del cultivo se basó en el bajo coste de la mano de obra. En los años setenta el ciclo del tomate entra en una nueva era con la rebelión que representó el conflicto de la aparcería en el sector, la creciente competencia de otros productores el creciente costo del agua dio lugar a una radical transformación mucho más intensiva en capital. Se invirtió en nuevas formas de cultivo pero solo ha servido para prolongar su agonía y no parece que vuelva a tener la importancia de antaño, mientras ésta dependa de las primacías de los mercados. Hoy se pueden comprar en Canarias cebollas de Nueva Zelanda o ajos chinos, mucho más baratos que los de producción local”.

El ecologista Eustaquio Villalba siempre ha alzado su voz en defensa del medio ambiente en las Islas.
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– El paisaje rural y el sector primario de las Islas han ido en detrimento, por políticas que han fomentado el turismo y la construcción. ¿Actualmente, es viable un equilibrio económico de todo el tejido productivo en Canarias?

“En los años sesenta el PIB de Canarias dependía del sector primario, tanto en la aportación de riqueza como al empleo, pero esta estructura económica solo permitía mantener muy precariamente a la mayoría de la población, los bajos salarios y la emigración eran las evidentes consecuencias. A partir de los setenta en sector terciario comenzó a crecer a un fuerte ritmo impulsado por el turismo, las obras públicas, la construcción y una fiscalidad que abarataba la cesta de la compra a costa de hacer económicamente inviable  la práctica de la agricultura de abastecimiento interno. La agricultura de exportación ha visto reducida su superficie pero ha aumentado notoriamente la inversión de capital y ha reducido los costos laborables. Pero con el modelo económico aplicado en Canarias y el actual marco normativo es imposible que el sector primario consiga atenuar nuestra dependencia alimentaria”.

– Usted ha estudiado El Parque Nacional del Teide desde distintos ángulos. ¿Cómo lo definiría desde el punto de vista histórico-científico y turístico?

“El Teide es un volcán singular por su historia. Fue un lugar relacionado con las creencias de las poblaciones aborígenes. Con el comienzo de las navegaciones atlánticas fue un hito clave y, durante siglos fue considerado como la montaña más alta del mundo. Sin embargo, el capítulo más brillante de su historia se inicia con el nacimiento de la ciencia moderna cuando un relato de un ascenso a su cima se publica en el primer tomo del boletín de la Real Sociedad de Londres,  la pionera de las sociedades científicas. La vista y ascenso del volcán estaba en la ruta de los grandes naturalistas, científicos y navegantes del siglo XVIII y culminó con el el relato de la subida de Alejandro de Humbolt y que tuvo una gran repercusión cuando apareció incluido en su célebre obra. El geólogo Leopoldo von Buch se sirvió de Las Cañadas y el Teide para proponer su teoría de los cráteres levantados. La polémica sobre su origen dio lugar al descubrimiento más importante de la vulcanología en el siglo XX: los grandes deslizamientos gravitacionales, esos enormes colapsos de los flancos de los grandes volcanes que dejan una huella, una caldera, en forma de valle en herradura.

Desde el nacimiento del turismo moderno a finales del siglo XIX con el establecimiento de líneas de navegación regulares y cómodas, el Teide fue el gran atractivo de la ruta Reino Unido, Madeira y Canarias. Fue la actividad turística la que promovió su declaración como parque en 1954, aunque habría que esperar a los años ochenta para que la protección del parque comenzara a ser efectiva. En la actualidad es el parque nacional más visitado de España lo que acarrea graves problemas para su gestión”.

– Desde su visión de científico y ex miembro del Patronato Nacional del Teide (1993-2003), ¿cuál es su análisis del estado actual y la gestión de los Parques Nacionales y de otros Espacios Naturales Protegidos de Canarias?

“Es un error que la gestión de los parques nacionales se haya cedido a instituciones autonómicas o locales”

“Sigo creyendo que es un error que la gestión de los parques nacionales se haya cedido a instituciones autonómicas o locales. El concepto de parque nacional nació en el siglo XIX en EE.UU como un espacio protegido por sus valores naturales y cuya gestión quedaba en manos de la Administración presidencial, a diferencia de otras áreas protegidas que quedaban bajo la administración de los estados federados. En el caso concreto de El Teide, la gestión es responsabilidad del Cabildo de la isla, al igual que el resto de los espacios protegidos de Tenerife.

Los problemas del Parque están relacionados directamente con el éxito que tuvo su promoción turística al convertirse en lugar de visita obligada para el creciente número de turistas. Una situación que ha dado lugar a que se prime su uso y rentabilidad como parque temático, por encima del objetivo fundamental de un parque nacional: la conservación de su gea, flora y fauna. La saturación de los accesos y los estacionamientos, la carencia de un transporte público que merezca tal nombre, los intentos para privatizar y rentabilizar sus usos, la introducción de especies exóticas como el muflón que sigue campando por la cumbre a pesar que desde el PRUG de 1868 se ordena la erradicación. El impacto ocasionado por el acceso a La Rambleta de un número excesivo de visitantes sigue afectando a la conservación de la cima de la montaña y el problema de la accesibilidad al parque sigue sin resolverse porque tampoco se ha resuelto el de la isla”.

– Sus libros “La crisis Sismo-volcánica del año 2004 en Tenerife” y “Deslizamientos, tsunamis y crisis volcánicas. Medio siglo de polémicas geológica en Canarias”, aportaron datos relevantes del vulcanismo en el Archipiélago canario. ¿En qué divergen sus estudios, respecto a otras investigaciones científicas?

“El Teide tiene un capítulo muy importante en la historia de la ciencia”

“Yo soy geógrafo y me interesa explicar los paisajes de las islas. Lógicamente la base del sistema paisajístico es su naturaleza volcánica  y por ello la geografía acude a los trabajos de los geólogos y, también, hace sus propias investigaciones en el área de la geomorfología para entender el devenir del relieve, la morfología, es decir, el sistema paisajístico. Mis estudios se han centrado en el análisis histórico de las teorías científicas que se han venido sucediendo desde la época de L. von Buch. Mis investigaciones han puesto de relieve el gran papel que desempeñaron algunos geólogos. Telesforo Bravo, Juan Coello y, el que fue mi gran amigo, José Manuel Navarro “El Maño”. Ellos fueron los que aportaron los datos que sustentaban una teoría, los deslizamientos gravitacionales, que posteriormente fue refrendada por el estudio que hicieron científicos ingleses y españoles de la topografía submarina de los fondos de las islas. Estos trabajos me permitieron probar como otros investigadores se apropiaban de sus descubrimientos. El Teide tiene un capítulo muy importante en la historia de la ciencia, es una de las razones de su fama y de su reconocimiento”.

– Desde los años ochenta, usted ha escrito artículos e impartido ponencias, conferencias y cursos, sobre temas geográficos, medioambientales e históricos, en distintos foros nacionales. ¿Percibe una mayor implicación de la sociedad, en la salvaguarda del deterioro medioambiental?

“Cuando comencé mi actividad profesional en los años setenta, la conciencia ambiental de la población era mínima, solo una pequeña minoría comenzaba a alertar de las consecuencias de un desarrollo que no tenía en cuenta los condicionantes y costes ambientales. En los ochenta el movimiento conservacionista de las islas se centró en salvar los espacios menos degradados promoviendo y apoyando la aprobación de leyes que protegieran estos espacios y, al mismo tiempo, se criticaba un modelo económico que tiene como único objetivo crecer exponencialmente para aumentar la tasa de beneficios, una carrera hacia el colapso. En las dos décadas siguientes las élites empresariales y políticas trataron de desprestigiar a los grupos ecologistas calificándolos como “los de no a todo”. Fue el mantra que encontraron para descalificarlos por su oposición a las grandes obras públicas, como el puerto de Granadilla o los tendidos eléctricos. Así respondían a los argumentos que sustentaban la denuncia por impacto ambiental  y de su falta de lógica económica. El tiempo, los hechos, han confirmado que los que decíamos no al puerto de Granadilla, no a las energías fósiles, no al crecimiento sin límites, éramos los que teníamos razón.

“La sociedad ha asumido que la sostenibilidad no es igual a crecimiento de la riqueza”

Ni éramos catastrofistas ni voceros de teorías conspiranoicas, los datos demuestran que el puerto de Granadilla es inviable, que no se soluciona el problema de la movilidad o la saturación automovilística en los espacios protegidos con más carretera y carriles en las autopistas. Los hechos están demostrando que no se trata de una cuestión de creencias o ideologías políticas, es cuestión de supervivencia del conjunto de la biosfera. La sociedad ha asumido que la sostenibilidad no es igual a crecimiento de la riqueza, a la cantidad de cosas. Hace falta cambiar el modelo económico y nuestros hábitos de vida. Pero los que viven bien, no suelen estar de acuerdo, no les falta nada que se pueda comprar y solo tienen ojos para calcular el monto de sus ganancias”.

– Villalba Moreno compartió autoría, con Victoria Marzol y Antonio Santana, del “Atlas Básico de Canarias” y “Gran Atlas Temático de Canarias”. ¿Qué contenidos y mapas ilustran estas divulgaciones?

“En Canarias se han publicado desde los años ochenta cuatro atlas. En el primero, el “Atlas Básico de Canarias” participé, junto con Victoria Marzol, en el apartado dedicado al clima. El tercero fue el “Atlas Temático de Canarias”, éste tiene otra identidad pues no es un atlas escolar como el primero, un tomo está dedicado a la cartografía a escala 1:50.0000 acompañado de fotos aéreas. El segundo incluye la explicación de los elementos geográficos del paisaje por distintos especialistas. Junto con Antonio Santana me encargué de dos capítulos: Génesis y Evolución Geológica y Rasgos Morfológicos. El cuarto, el “Atlas Anroart de Canarias”, también en colaboración de Antonio Santana, fue una obra  orientada a los alumnos de enseñanzas medias, con una cartografía revisada   y numerosos gráficos e imágenes explicativas”.

– Usted ha formado parte de los equipos redactores de las Normas Subsidiarias de Planeamiento de varios municipios, en La Gomera y Tenerife (Valle Gran Rey, Hermigua, Vallehermoso y La Orotava). ¿Estos modelos territoriales de planeamiento son una alternativa a los PGOU y, por tanto, condicionan el modelo urbanístico y el uso del suelo?

“Mi participación en equipos de redacción de normas de planeamiento ocurrió en los primeros años de la democracia. Era urgente dotar a los municipios de normas que encauzaran su crecimiento urbano y los estudios de arquitectura tuvieron que asumir el reto al mismo tiempo que el mercado de la construcción requería gran número de estos profesionales. Los geógrafos aportamos nuestra capacidad de análisis del territorio y nuestro conocimiento de los condicionantes que impone al planeamiento. En aquellos años las nuevas leyes territoriales comenzaron a exigir tener en cuenta la naturaleza, pero los resultados que nos traído las décadas posteriores, es evidente que a la hora de los hechos no se ha tenido en cuenta que la naturaleza tiene límites. No hemos resuelto el problema de los vertidos, pero seguimos construyendo urbanizaciones y promoviendo el crecimiento indefinido del número de turistas. La actual pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de un profundo cambio”.

– Eustaquio Villalba es ex presidente (1992-1994) y actual portavoz de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN). ¿Cuáles son los principales hitos de ATAN?

“ATAN resulta imprescindible para entender la historia reciente de Canarias”

“Atan fue fundada en 1971, en plena dictadura franquista. Los promotores de la primera asociación conservacionista de Tenerife y una de las más antiguas del mundo que siga funcionando. Sus promotores fueron científicos, estudiantes, periodistas, profesores y profesionales, entre ellos nuestro primer presidente el doctor Wildpret. Actualmente nuestra presidenta es Zeydi González Marante, una de las socias más antiguas y que ha regalado, y lo sigue haciendo, su trabajo y su tiempo a la asociación. El motivo desencadenante de la creación de Atan fue la tala que se estaba haciendo en los bosques de laurisilva de Tenerife. Estas personas y estos acontecimientos han marcado nuestra historia de medio siglo: rigor en nuestras denuncias, altruismo- ya que  el trabajo de los socios es lo que hace fuerte a la organización- funcionamiento democrático y un estricto apartidismo, de independencia de criterio guiada por el interés general que, en nuestra opinión, coincide con la defensa de nuestro patrimonio natural y cultural. Atan resulta imprescindible para entender la historia reciente de Canarias. Hemos estado en primera línea de las luchas ambientales que han sacudido a las sociedades de las islas, como fueron el caso de la embotelladora de aguas en Taguluche de Valle Gran Rey, el dique de Garachico, el puerto de Santa Cruz de La Palma, el puente sobre el barranco del Río en Tenerife, los tendidos eléctricos o contra los innecesarios puertos y nuevas urbanizaciones hoteleras. Hemos tenido muchos éxitos, muchas sentencias favorables en los tribunales, gracias al trabajo de los miembros de la Comisión Jurídica.

Atan fue la primera asociación que tuvo una página web, actualmente estamos también presentes en las redes sociales y realizamos un podcast, “La trinchera Verde”, que está teniendo una gran aceptación entre los usuarios”.

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