OPINIÓN

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Repulsa humana

Siento repulsa por todo aquello que realmente se hace por el cauce de la imposición. La libertad y la justicia son principios primordiales del ser humano.

    A más de uno, desde su posición en la cúspide, le interesa que la masa se mantenga en la ignorancia. Su dominio se extiende por doquier, captando súbditos que idolatren la única fórmula: la del poder. Este hecho se puede constatar en distintos ámbitos. Una mirada alrededor nos permite constatarlo.

    Y mientras tanto, pasan los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años, las décadas, los siglos y los milenios. Sólo el tiempo y la historia se entrecruzan en el camino bajo la atenta mirada de los privilegiados, los dominadores frente al resto de los colonizados. Porque siempre hubo y habrá una raza superior, una ideología impositiva, un egoismo irracional, unos intereses de cualquier índole y, un largo etcétera de aspectos que forjan una lista infinita de conductas incoherentes.     Y el ser humano sigue inconexo con el mundo que le ha tocado vivir y se enmascara ocultando la furia de su ser.

    Un grito por la libertad y la igualdad nos trasladan a la época clásica en Grecia, a la Independencia Americana, a la Revolución Francesa… Otros acontecimientos contrarrestan ese espíritu solidario y de libertad: la época antigua del Imperio Egipcio bajo el dominio faraónico, las monarquías absolutas, en fin, las dictaduras de siempre. Y lo peor de todo, la clandestina imposición de una minoría sobre el resto dentro de las culturas democráticas.

    Qué iluso el ser humano cuando se cree el ser más superior de la especie porque un mismo origen y un mismo fin engloban todo.