OPINIÓN

ARTÍCULO DE OPINIÓN

 Canarias, 2017.

La guerra, origen de la involución humana

 

Desde el surgimiento de las primeras civilizaciones hasta nuestros días, las guerras han sido una constante. Históricamente, los intentos diplomáticos por erradicarlas no han impedido su cese, causando una involución de la humanidad.

    En los territorios de los conflictos bélicos, que se sitúan fundamentalmente en África, Oriente Próximo y Asia, se detecta un estancamiento en el proceso evolutivo, ya sea en el plano biológico, cultural, económico, social, político o religioso.

    Las motivaciones de las guerras han variado de acuerdo con las fases históricas de la humanidad. No obstante, si bien éstas se materializan en un espacio y un tiempo específicos, los elementos estructurales que las originan se mantienen inalterables.

    En los conflictos armados tanto internacionales -aquellos que se producen entre dos o más Estados- como los que enfrentan a fuerzas gubernamentales y grupos armados no oficiales intervienen distintos actores incapaces de dirimir sus disputas económicas, políticas o territoriales; principales causas de las guerras.

    Razones de índole económico-políticas son: la conquista de territorios, bienes o personas ajenos, una práctica que se ha mantenido desde la Antigüedad hasta la etapa actual.
En la Edad Contemporánea, el imperialismo lleva implícito la guerra comercial, la expansión y defensa de los intereses de las compañías transnacionales con la implicación de algunos gobiernos.

    La injusticia social ha desencadenado en el surgimiento de movimientos armados, como en el caso de América Latina.

     Las causas religiosas han sido el sustento de destacados movimientos y guerras como las que tuvieron lugar en la Edad Media y Moderna, en Europa. En el tránsito del siglo XX al XXI, el fanatismo étnico-religioso lo encarnan los movimientos radicales islámicos, bajo el lema de la yidah (guerra santa).

     Las guerras generan cuantiosas pérdidas humanas y materiales. Los elevados porcentajes de mortandad – millones de víctimas mayormente civiles – de heridos, de desplazados, la hambruna, las epidemias y enfermedades y, la devastación de territorios son algunas de sus consecuencias. Datos sobrecogedores que alertan de la transgresión generalizada de los derechos humanos, de injusticia social y de subdesarrollo.

     El Tratado de Paz de Westfalia (1648), el reconocimiento de los derechos fundamentales del ser humano y de los pueblos promulgados en la Revolución Francesa (1789), la creación de la Sociedad de Naciones (1919) o de la Organización de Naciones Unidas (1945) ultimaron diversos conflictos bélicos. No obstante, el pleno cumplimiento del derecho internacional público debe apremiar en el mutante orden mundial actual. 

Fuentes consultadas:

https://www.icrc.org/spa/resources/documents/…/armed-conflict-article-170308.htmhttp://perseo.sabuco.com/historia/causasguerras.pdf

Número de Asiento Registral: 00/  2015 / 5420

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